Científicos del Conicet en Mendoza desarrollan un camino que transforma residuos de yerba mate en bioaceite, una alternativa renovable a los combustibles fósiles. El avance, autorizado en laboratorio, ofrece nuevas opciones para la economía circular y la producción sostenible de energía y materiales.
La yerba mate, presente en 9 de cada 10 hogares en Argentina, privoca muchos residuos cada año. Investigadores del Instituto de Biología Agrícola de Mendoza (IBAM, Conicet-UNCUYO) mostraron un proceso capaz de transformar esos restos en bioaceite, un producto con valor comercial. La idea apunta a sustituir parte del uso de petróleo en combustibles, plásticos y otras aplicaciones industriales.
El estudio se centra en la pirólisis, una técnica que consiste en la degradación térmica de la biomasa en ausencia de oxígeno. Este método permite ganar tres productos principales: un líquido conocido como bioaceite, un sólido llamado biochar y un gas combustible.
El bioaceite concentra compuestos que la industria ya utiliza en la elaboración de combustibles líquidos, plásticos, fragancias y aditivos para alimentos.