El gobierno nacional llamó al embajador argentino en Nicaragua a volver a Buenos Aires mientras analiza “las preocupantes acciones políticas-legales” que pasan en ese país y que pusieron “en riesgo la integridad y libertad” de empresarios, militantes y dirigentes opositores a la administración del presidente Daniel Ortega.
La decisión diplomática fue dicha por la Casa Rosada en conjunto con el gobierno de México, a través de una senda declaración oficial en la que pidió a que ninguna nación u organismo internacional se meta en los asuntos internos de otra.
Serán “los propios nicaragüenses quienes superen esta situación por la vía pacífica, respetando la división de poderes, el respeto a las minorías, las garantías constitucionales y, en general, el pleno respeto al estado de Derecho y todos los derechos humanos”, resalta el escrito de los gobiernos de Alberto Fernández y Andrés Manuel López Obrador.