Milei llega a este marzo con un frente externo complejo —marcado por una nuevo frente bélico en Medio Oriente, con impacto en los precios internacionales del petróleo— y con tensiones internas que combinan variables económicas, judiciales y políticas. A ese cuadro se suma la crisis en desarrollo por el caso $Libra y los pleitos que alcanzan al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, a partir de la revelación de su viaje a Nueva York y Punta del Este.
En ese contexto, el Presidente volvió de Hungría y tomó una medida política inmediata: sostener a Adorni y ordenar la gestión. La conversación que mantuvo con su jefe de Gabinete fue, en ese sentido, un gesto de respaldo explícito. No habrá cambios en el equipo. La lectura en la Casa Rosada es que soltar en este punto implicaría aprobar el eje de ataque que impulsa la oposición.
Milei está fastidiado por lo que considera un ataque coordinado. En los últimos días, aumentó su actividad en redes sociales, donde criticó con dureza las coberturas que describen un clima de deterioro económico y social. Su análisis es que existe una intencionalidad política en la construcción de esa narrativa, que no se condice —según su visión— con los datos duros de la economía.