CONTRA LA INFLACIÓN

El Gobierno ya tiene resuelto que, al menos los jubilados, no perderán este año contra la suba de la inflación. Saben en el Ejecutivo que el último movimiento de fórmula para medir el incremento de los haberes del sector resulta fallida en tiempos de alza inflacionaria, entonces la única salida que se analiza sin usar el reconocimiento del error de la nueva ley (al menos para las circunstancias actuales), es la de aplicar bonos mensuales o trimestrales que tapen la diferencia entre lo que se percibiría y la evolución del IPC. Fue la medida de abril y mayo, donde el gobierno había dado dos bonos de $1.500 cada mes, para cubrir el desfasaje.

 

Ahora se piensa en otroo pago a efectivizarse, seguramente la segunda quincena de junio, para tapar la diferencia entre la evolución de las jubilaciones en el período mayo/ junio; donde la inflación juntada fue de aproximadamente 7,5%. La idea es sólo cubrir las jubilaciones mínimas, con lo que tomando la jubilación actual de 23.064 pesos, con lo que el pago extra sería de algo más que aquellos $1.500. Dependerá de la evolución de la inflación de este mes, donde se espera un dato parecido al 3,3% de junio.

La fórmula actual de indexación de jubilaciones, tanto como la anterior armada durante el gobierno de Mauricio Macri, no alcanzan para que la clase pasiva pueda siquiera igualarle a la inflación. En la fórmula actual, los jubilados sólo le ganarían a la inflación si el país creciera a tasas importantes, que estos niveles de crecimientos superaran a la inflación de gran manera y que esta mejora represente un alto incremento del poder real de los salarios y la recaudación previsional. Un terreno aún lejano para la complicada economía argentina.

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