Se conmemora una de las fechas más significativas del calendario patrio argentino. Se trata de un feriado inamovible que, más allá de marcar una jornada de descanso, recuerda uno de los momentos fundacionales de nuestra historia como Nación.
Mientras en muchas casas se preparan platos tradicionales como locro o empanadas para celebrar en familia, el país entero rinde homenaje a la Revolución de Mayo, un hecho clave en el camino hacia la independencia.
El 25 de mayo de 1810 marca el día en que se formó la Primera Junta de Gobierno en el Río de la Plata, lo que se considera el primer gobierno patrio. Ese día, en el Cabildo de Buenos Aires, los representantes criollos forzaron la renuncia del virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros y establecieron un nuevo gobierno local, con Cornelio Saavedra como presidente, Mariano Moreno y Juan José Paso como secretarios, y seis vocales: Manuel Belgrano, Juan José Castelli, Miguel de Azcuénaga, Manuel Alberti, Juan Larrea y Domingo Matheu.
Este acontecimiento fue el desenlace de una semana intensa de debates, tensiones políticas y movilizaciones populares, que comenzó el 18 de mayo. Aquel viernes 25, una multitud se reunió frente al Cabildo, en lo que hoy es la Plaza de Mayo, para reclamar una definición concreta: ¿seguiría gobernando Cisneros o se formaría una junta con representantes criollos? La presión popular, junto con el apoyo del Regimiento de Patricios, inclinó la balanza a favor de los revolucionarios.
Aunque la Primera Junta declaró que gobernaba en nombre del rey Fernando VII, lo hacía en un contexto en el que la legitimidad del poder español estaba profundamente cuestionada tras la invasión napoleónica. Muchos historiadores, como Felipe Pigna, coinciden en que se trató de una estrategia política: una suerte de “máscara de Fernando” que disimulaba las intenciones independentistas hasta que llegara el momento oportuno, que finalmente se concretaría el 9 de julio de 1816 con la declaración de la Independencia.