Algunos piensan que cuando nos echaron del paraíso, en realidad fue una invitación a encontrar uno nuevo y mejor. Algunos pensaron que podrían haber otros o que escondieron, los paraísos dentro de este vasto universo, divertido y diverso.
Entonces empezaron, algunos peregrinos, una aventura, una búsqueda: que son cosas parecidas, unos hacia este paraíso perdido y otros hacia un paraíso por encontrar, ya que entendemos que quizas no sean el mismo. Sospecho, que muchas veces, es mejor que saber, que el paraíso tiene que ver con el amor y el asombro, una mezcla poderosa, que tienen las señales que nos ayuda a llegar a algunos de ellos y que tambien, es inútil tratar de conocerlo a todos.
Intuí entonces, que parte de mi paraíso encontrado, era mi madre, su amor y mi asombro, hasta donde y hasta cuando me podia querer y que el perdón es una version del amor y también del asombro. Supe de la transparencia de mi padre, muchas cosas de este mundo le encantaban y otras lo agotaban rápidamente en su universo de quinielas, box y lealtades a colores y a sus líderes, un paraíso obrero, donde la justicia es y era, un mejor repartir.
Quizas mis hermanos conocieron los suyos, un hogar para mi hermana con sus amores dentro y un teatro para mi hermano, con sus amores dentro. Hay una señal precisa en tu mirada, en el paisaje alegre que me ayudas a encontrar, en los tiempos maravillosos que me regalas, dentro de tanta mala noticia dado vuelta y es, indudable atajo, que me das, para encontrar el mío.
Pero tambien hay un paraíso en esto seguir buscando, en no armar del todo el rompecabezas y empezar otro, mezclando las fichas de uno con el otro, entonces, los resultados entonces, son distinto del original y no muy prolijos en este paraíso construido, con pedacitos de muchos.
Hay una aventura en cada búsqueda por pequeña que sea y el camino siempre ofrece más y distintos paraísos, que no son tan exactos, ni precisos. Vas a mi lado y por tu camino al mismo tiempo, una maravilla, que me invito a vivir, somos muchos buscando y muchos paraíso esperando, y es cierto que veces nos sobran piezas y otras nos faltan, para completarlos.
Sin embargo, hay una aventura en cada pequeña búsqueda y que existen algunos obvios paraíso en los que nunca entre y otros que definitivamente, no me echaron, me caí, ya que la mayoría de los paraísos se constituyen, como parte del caos sensible, que es a veces la vida.
Tener un paraíso donde volver, quizás de eso se trata el amor y el asombro, no sé, sospecho, este domingo. .