PAMI

Pami ubicó una red de desvíos en prestaciones oftalmológicas y ópticas que se replica en diveros puntos del país, con patrones de sobrefacturación, prestaciones fantasma, caminos cerrados y cobros indebidos a afiliados. Los datos salen de una nueva auditoría interna, y que se suma a una serie de investigaciones previas que ya decantaron en causas judiciales y sanciones administrativas.

Los relevamientos, realizados mediante cruces de datos del sistema de Órdenes Médicas Electrónicas (OME) y auditorías prestacionales, muestran que no se trata de casos aislados. Los auditores del organismo ubicaron que los mismos patrones se repiten entre médicos, ópticas y centros oftalmológicos en provincias como Santiago del Estero, Buenos Aires, Entre Ríos, La Rioja y ciudades como Concordia. En estos puntos se registraron cientos de casos por prestador y una concentración de recetas en determinados profesionales que supera con creces el promedio nacional.

La auditoría identificó al menos cinco modalidades de desvío. La más extendida es la sobrefacturación de anteojos: los prestadores recetaban lentes de baja graduación, correspondientes a módulos de menor valor, pero facturaban módulos de alta graduación, hasta cinco veces más caros. El afiliado recibía un producto económico, mientras PAMI pagaba uno premium. La diferencia es contundente: un módulo real tiene un valor de $4.941, mientras que los módulos facturados llegaron a $27.204.

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