La CGT escenificó su rechazo al gobierno de Javier Milei en la Plaza de Mayo, con la excusa de conmemorar el Día del Trabajador, pero, contrariamente a lo que se preveía, los 3 cotitulares cegetistas no privocaron una nueva medida de fuerza y sólo uno de ellos, Octavio Argüello (Camioneros), fue el que insinuó más en ese sentido al advertir que “se terminó la paciencia” y que “hay que profundizar los conflictos”.
Con una concurrencia, aunque menor a la esperada (había muchos sectores vacíos en la misma Plaza de Mayo), la cúpula cegetista concretó otra manifestación de protesta contra la administración libertaria sin dar pistas acerca de la continuidad del plan de lucha, algo que ya generó reacciones en el polo rebelde que conforman Luis Barrionuevo (gastronómicos), Omar Maturano (La Fraternidad) y Roberto Fernández (UTA), desde donde, según avisaron, propondrán la realización de un paro general de 36 horas.
Antes de la movilización, dos de los cotitulares cegetistas fueron muy contundentes acerca de la posibilidad de otra medida de fuerza: Cristian Jerónimo (empleados del vidrio) no tiró “nuevas protestas ni la posibilidad de un paro”, mientras que Jorge Sola (Seguros) advirtió: “Claramente, vamos a ir hacia una medida de fuerza mucho más fuerte”.