Para el ministro de Economía, Sergio Massa, es una etapa de revancha. Incluso mirando dentro del propio Gobierno. Y en medio de un cierto aire raro con la Casa Rosada. El dato de inflación de 4,9% de noviembre 2022 le dio al titular del Palacio de Hacienda el aire que buscaba para cerrar el 2022 y poder proyectarse en su cartera al 2023.
Pero no ante la sociedad, sino hacia el propio grupo nacional y hacia el kirchnerismo. Massa sabe que habían comenzado en los últimos dos meses ciertas críticas, tanto económicos como políticos; y que el aura generada en sus primeros tres meses de trabajo estaba ingresando en un cono de dudas.