Un niño de 2 años, que se estaba en terapia intensiva desde el 20 de noviembre en estado crítico y en lista de emergencia nacional, recibió un trasplante hepático gracias a un donante fallecido. Se trata de un hecho inédito para nuestro país y para Latinoamérica, que se realizó en el Hospital Garrahan.
El proceso se basó en la ablación del órgano tras confirmarse la muerte del donante, seguida del implante en el receptor. La intervención requirió la coordinación de un grupo multidisciplinario, compuesto por más de 50 especialistas, que trabajaron simultáneamente en los hospitales Garrahan y Posadas bajo la supervisión del Incucai.
El operativo, contó con la participación de cirujanos, intensivistas, perfusionistas, instrumentadores y coordinadores, quienes garantizaron la viabilidad del órgano mediante una bomba de circulación extracorpórea. Finalmente, el implante concluyó exitosamente y el niño -según se informó evoluciona de manera favorable.