La nueva decisión del gobernador Axel Kicillof de convocar a elecciones Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) en la provincia de Buenos Aires para el 13 de julio mientras en gobernación prenden velas para que el poder Legislativo las suspenda, armó una ola de críticas en todos los sectores opositores de la Legislatura bonaerense. A esto se suma que una de sus diputadas “alfiles” rompió la reunión de la Comisión que tenía como objeto empezar a “ver” los proyectos de suspensión y hasta eliminación de las PASO en territorio bonaerense.
A coro, los legisladores contra cargaron contra la estrategia de Kicillof, a quien acusaron de generar un clima de incertidumbre política al no fijar un cronograma electoral “completo”. Entre los dardos que le lanzaron, lo tildaron -entre otras cosas- de actuar como “un operador político”, de “especulador” y de ser un “espectador” de la realidad de la provincia.