El proyecto fue impulsado por Hebe Casado (PRO), y fue aprobado por mayoría de votos durante la sesión de Diputados. “Esta obra respalda con evidencia científica la necesidad de mantener las escuelas abiertas”, dijo. El bloque del Frente de Todos - PJ, se abstuvo.
“Va a pasar tiempo hasta que podamos justipreciar y entender la envergadura del daño hecho a los niños; especialmente a los desposeídos y más vulnerables. Y esto es lo que el libro de María
Victoria Baratta se anima a decir; pensar y probar con evidencia”, dice Casado al respecto.
El libro es de María Victoria Baratta, cofundadora de Padres Organizados. Nació en Buenos Aires en 1982, es historiadora; investigadora adjunta en el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) y docente. Realizó su doctorado en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y estancias posdoctorales en Alemania y México. Publicó un libro basado en su tesis doctoral: La guerra del Paraguay y la construcción de la identidad nacional (2019).
Al inicio de la cuarentena en Argentina; abrió un canal de YouTube para dar clases gratuitas y abiertas a todo público; sobre los temas en los que se especializa.
“Durante 2020, la gestión de la pandemia en el país la impulsó a investigar, en paralelo con su trabajo de historiadora, sobre los efectos del confinamiento y las escuelas cerradas en niños y adolescentes. Recopiló la mayor parte de la evidencia científica disponible sobre COVID, niños y escuelas”, añade la diputada del PRO en los fundamentos del proyecto.
Además, explica que Baratta “es una de las madres fundadoras de Padres Organizados, una agrupación que surgió en las redes sociales con el pedido de que la educación fuera declarada actividad esencial”, que ya cuenta con “representaciones de padres organizados en más de cien distritos”.
Casado, sostiene que “la gestión de la pandemia en Argentina determinó, contra toda evidencia científica, con desprecio por la experiencia de otros países, que los niños de todos los niveles educativos no tuvieran clases presenciales durante 2020”, y “quienes pedían por la apertura de los colegios fueron tildados de desaprensivos, antivacunas, asesinos de abuelos y de docentes, malos padres, burros, y cosas peores. Cuando se agruparon en Padres Organizados con María Victoria Baratta entre sus fundadores; fueron atacados sistemáticamente”.
Hoy, añade, “no cabe duda de que los que reclamaban tenían razón. No esenciales es la crónica de este año aciago y un análisis detallado de las consecuencias desastrosas de tener las escuelas cerradas; el recordatorio de cómo se comportaron a la hora de tomar decisiones los que suelen utilizar la educación como prioridad en su discurso proselitista y una guía de acción para ayudar a que padres y docentes puedan seguir interviniendo en defensa de los derechos de los niños con argumentos rigurosos y fundados”.
Los argumentos más analizados son: la profundización de las desigualdades, el aumento de la deserción escolar, la pérdida de aprendizajes, “pero también incurre en problemáticas menos observadas: la sobrecarga de las mujeres, el flagelo de los chicos abusados que no tienen un lugar donde contarlo, las regresiones que experimentan los niños y adolescentes con discapacidad”, entre otros