En una reunión con impacto diplomático, la Argentina dio el primer paso para algo que muchos esperaban hace tiempo: poder ir a Estados Unidos sin necesidad de realizar una visa. La encargada de destrabar esta posibilidad fue Kristi Noem, secretaria de Seguridad Nacional de EE.UU.
Ella se reunió con el presidente Javier Milei y con la ministra Patricia Bullrich. El encuentro no solo fue el inicio formal de los trámites, sino que también dejó entrever una línea política entre ambos gobiernos que va más allá del protocolo. El objetivo está claro: que Argentina forme parte del Visa Waiver Program, un sistema que permite entrar al país norteamericano por turismo o negocios sin necesidad de visa, por un tiempo de hasta 90 días. Hoy, más de 40 países acceden a este beneficio. Argentina quiere ser uno más.
Además, Estados Unidos evalúa el porcentaje de rechazos de visas del país que solicita el ingreso. Si ese número es muy alto, la puerta se cierra. Por eso, para Argentina este camino va más allá de la diplomacia: también implica mostrar que los estándares locales cumplen con lo que Washington exige.