Pablo Moyano quiere dar una medida de fuerza. Héctor Daer y la mayoría del consejo directivo de la CGT buscan una nueva charla con Julio Cordero. Ese fue el conflicto, en la que no faltaron las recriminaciones cruzadas, que se dio en el gremio de los estatales de UPCN, donde el anfitrión Andrés Rodríguez, sigue teniendo que mirar en el retrovisor de su organización para ver hasta adonde aguanta el cuerpo de delegados la paz que está proponiendo a cambio que la motosierra siga siendo una lima de uñas
Hugo Moyano no quiere saber nada con quebrar la CGT ni seguir los impulsos de algunos aliados, pero fundamentalmente los de su hijo Pablo que ya quiere otro paro o, directamente, romper para combatir al gobierno, en alianza con la mayoría del gremio del transporte que ya suponen que serán los primeros en padecer la desregulación propuesta por el gobierno nacional como en el caso de Aerolíneas Argentinas.
Daer fue el que propuso la reunión con la mesa política del gobierno porque quiere tener alguna certeza sobre el futuro de las obras sociales sindicales, el flujo de los fondos que les adeudan, y la homologación de los convenios colectivos en curso. Nadie sabe cuánto peso tiene el secretario de Trabajo, Cordero, para darle alguna respuesta. Su antecesor y buena parte de los funcionarios del área volaron por los aires porque la ministra Sandra Pettovello cree que "son todos unos chorros".