A un año exacto de su muerte, sucedida en el maldito mediodía del miércoles 25 de noviembre de 2020, Diego Armando Maradona, el más grande futbolista e ídolo deportivo que haya dado la Argentina, sigue concitando amores potentes y odios oscuros.
Aunque su materialidad se haya extinguido, aunque sus restos descansen en una humilde tumba del cementerio de Bella Vista, en el noroeste del Gran Buenos Aires, Diego sigue vivo en la devoción de millones de hinchas en todo el mundo. Y en la mirada de los escritores y los artistas que lo recrean. Pero también en la torva pelea de quienes aún después de su partida, siguen tratando de sacarle la última ventaja a su nombre y a su imagen.
Libros, documentales, programas y coberturas especiales en formatos de radio y podcasts, canciones alusivas y una polémica serie que tendrá una segunda temporada han aparecido por estos días en un intento de echar luz sobre las varias vidas que Diego vivió dentro de la suya propia.
En las calles, murales, monumentos e intervenciones artísticas también rememoran y rinden homenaje a quien como futbolista fue un verdadero mito viviente de los argentinos.
Y que defendió como nadie los colores del país y los puso en el mástil más elevado durante la imborrable gesta del Mundial de México ‘86.