Cuando él tenía 11 años, su padre murió y su madre quedó al cuidado de nueve hijos.
En la zona marginal de Reuil Malmaison, a las afueras de París, el niño salió con su carretilla a buscar chatarra o rastrear en las bolsas de basura.
Oriundos de Mali, habían llegado a Francia a la espera de mejorar su condición social y alimentaria, pero la miseria los acechaba cada día.
Empezó a practicar fútbol hasta que su potencial fue advertido y de adolescente jugó en Boulogne y en Caen, del ascenso galo. Hasta que el DT italiano Claudio Ranieri lo vio y se lo llevó al Leicester inglés. Sus condiciones como mediocampista le permitieron integrar a Les Bleus y salir campeones en Rusia 2018 -lo vi en cancha contra Argentina, Bélgica y Croacia; me maravilló -. Ahora fue el justo MVP en la final de la Champions ganada por el Chelsea al City. Y apuesto por él para quedarse con el Balón de Oro 2021. Ud. se lo merece, enorrrmeee N'Golo Kanté.