En aquel entonces, cumplía la función de vicepresidente de la nación. Carlos “Chacho” Álvarez presentaba el 6 de octubre de 2000 la renuncia en medio de una grieta política dentro de la presidencia de Fernando De La Rúa. Alberto Flamarique abandonaba el cargo de Secretaría General de la Presidencia.
Varias frases explicaban su dimisión:
“Respeto las decisiones del Presidente (Fernando de la Rúa); sin embargo, no puedo acompañarlas pasivamente o en silencio, porque son contradictorias con las decisiones que vengo reclamando”.
“Sé que el cargo de Vicepresidente no permite mayores desacuerdos sobre un tema tan sensible como los sobornos a los senadores”.
“Estoy convencido de que estamos ante una crisis terminal en la manera de hacer política, en la relación entre el poder político y el poder económico, y en el vínculo entre la política y la gente”.
“Cuanto más avanzan la pobreza, la desocupación, el escepticismo y la apatía, desde no pocos lugares se responde con dinero negro, compra y venta de leyes, más pragmatismo y más protagonismo para quienes operan en la política como si fuera un gran negocio para pocos”.
“Esta realidad no acepta medias tintas. No se puede tratar el cáncer con aspirinas. Pero muchos de los que deben investigar los actos de corrupción difícilmente podrían soportar una investigación a fondo sobre sus patrimonios”.
“Confío en que mi renuncia contribuya a que se tomen las decisiones que la sociedad espera”.