Cristina Kirchner debió intervenir para que Juan Manzur no renuncie, muy molesto con el destrato de Alberto Fernández que le obstaculiza la gestión como jefe de gabinete.
Dos semanas atrás, la vicepresidenta se enteró que el tucumano quería pegar el portazo, una situación con la que se viene especulando desde principios del año y que se agravó con el enfrentamiento del gobernador de licencia con Vilma Ibarra y Gabriela Cerruti.
Las referentes del ala feminista de la Rosada le quitaron todo el protagonismo a Manzur, con la venia del presidente, que no le permite nombrar funcionarios a su propio jefe de gabinete.