El ministro de Economía, Sergio Massa, tiene un sueño: que el blanqueo de capitales esté aprobado este año, en alguna sesión milagrosa que el Congreso pueda armar antes que termine el año. Ésta, además, debería ser doble y en una semana, ya que primero tendría que ser aprobado en Diputados y finalmente en el Senado.
El dilema será en la primera cámara, donde habrá inevitablemente que hablar con la contra para que el proyecto se convierta en realidad. Antes, el ministro de Economía debió cerrar con el kirchnerismo cambios importantes en el contenido del llamado a regularizar dinero no declarado.