MACARENA SANS

Fue recibida en el balonmano europeo con 24 años, aunque las posibilidades de viajar aparecieron mucho antes, cuando comenzó a demostrar todas sus bondades con la camiseta de su querido Regatas: "Va a sonar raro, pero no me sentía capacitada para irme. Por eso lo hice más de grande. De hecho, sigo extrañando horrores mi casa, mi familia, aunque eso se que no va a cambiar nunca. Es una de las grandes contras de estar lejos".

 

Retrocediendo en el tiempo surgen como recuerdos inalterables sus principios. Parece que fue hace mucho tiempo, pero Maca recién tiene 26 años, aunque su CV marque cuatro Copas del Mundo y un histórico Juego Olímpico en Rio 2016. Después de tanto caminar, de pelearla desde bien abajo por ser del interior, de dormir en terminales y acumular miles de millas de viajes, ya puede disfrutar de las mieles de ser profesional y vivir del handball: "El deporte amateur no es fácil. Entrenamos como profesionales desde muy chicos, dejamos nuestras vidas de lado, nos autogestionamos todo el tiempo. Por eso tiene un gusto único hacer lo que amo y que sea mi sustento". 

Su mira, claro, tendrá doble meta porque más allá de su equipo, el 2023 también será fundamental vestida de argentina. Sans, pieza justa para La Garra, apunta al Mundial de Suecia, Noruega y Dinamarca en diciembre pero sobretodo a Los Juegos Panamericanos de Santiago 2023, la gran meta: "Es el torneo más importante de estos cuatro años porque entrega la plaza para Los Juegos Olímpicos de París 2024. La única vez que lo disputamos fue en Rio 2016 porque Sudamerica tenía dos plazas y ahora estamos enfocadas en poder repetirlo".

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