Alberto Fernández fue el que tomó la palabra del Gobierno tras la contundente derrota del Frente de Todos en toda la Argentina y sobre todo en la provincia de Buenos Aires, bastión histórico del peronismo. Sin vueltas, el Presidente expresó lo que lo dijeron las urnas: "Evidentemente algo no habremos hecho bien para que la gente nos acompañe. Y todos los que estamos aquí escuchamos el veredicto de la gente con respeto y atención".
Escoltado por la vicepresidenta Cristina Kirchner, Sergio Massa, Máximo Kirchner y los candidatos Victoria Tolosa Paz y Daniel Gollán, el mandatario aseguró: "Escuchamos el veredicto de la gente con atención. Sabemos que hay errores que hemos cometido y de ello aprendemos. Hay una demanda que no habremos satisfecho adecuadamente y nos ocuparemos de prestarle atención y resolver lo que la gente nos plantea".
Los candidatos del Gobierno cayeron en 18 provincias: Buenos Aires, Capital Federal, Chaco, Chubut, Corrientes, Córdoba, Entre Ríos, Jujuy, La Pampa, Mendoza, Misiones, Neuquén, Río Negro, Salta, Santa Cruz, Santa Fe, San Luis y Tierra del Fuego.
El Frente de Todos, que presentó las primarias como un plebiscito de su trabajo, sufrió un duro golpe en las urnas incluso en distritos que históricamente le son favorables, como las provincias Santa Cruz y de Chaco.
Por importancia política y densidad demográfica, la caida en la provincia de Buenos Aires deja un impacto especial. El territorio que en 2019 había impulsado la victoria presidencial de Alberto Fernández no sólo se dio vuelta, sino que dio algunos datos inesperados hasta por los encuestadores del gobierno: el kirchnerismo perdió en 7 de las ocho secciones electorales. Y en la única que ganó, la tercera (Avellaneda, Quilmes y La Matanza, entre otros) venció por apenas 8 puntos, cuando hace dos años en esos partidos había ganado por más de 30 puntos.