El Gobierno activó un operativo para salir a buscar voluntades y blindar la reforma laboral que buscará autorizar en febrero. Aunque en la Casa Rosada aseguran contar con los votos necesarios para sancionarla, necesitan hacerlo con volumen político. Los gobernadores están en alerta: la baja del impuesto a las Ganancias y las ayudas a los empresarios que propone la iniciativa sacrificará recaudación y recursos coparticipables. La preocupación alcanza tanto a los mandatarios dialoguistas como a los más combativos. Chubut, la primera parada del road show del ministro Diego Santilli en busca de votos.
El Gobierno inició charlas para avanzar con la sanción de la reforma laboral en el nuevo período, que empezará el 2 de febrero y se extenderá hasta el 1 de marzo, cuando comience formalmente el año parlamentario. El plan de la Casa Rosada es replicar el esquema que se utilizó para la aprobación de la Ley Bases. Santilli se mueve con un bloc de notas en el que anota los pedidos de los mandatarios provinciales y, luego, el Palacio de Hacienda dispone. Un “toma y daca” típico que apunta a cosechar respaldo legislativo.
El camino, que incluirá reuniones mano a mano con diez gobernadores, comenzó con el pie izquierdo. Los incendios en las localidades de El Hoyo y Epuyén dejaron en suspenso la pelea por la reforma laboral, que apenas se abordó de manera “tangencial”, según dijeron fuentes de la provincia. “Vinimos a ponernos a disposición y a trabajar en nombre del Presidente para seguir dando todo el apoyo y acompañar desde el Gobierno”, dijo Santilli tras una recorrida por las zonas afectadas. El gobernador agradeció la presencia del ministro, que permaneció unas seis horas en la provincia.