En la pelea por los cargos para el manejo del Senado bonaerense, el plan de Axel Kicillof quedó afuera. El gobernador no pudo poner a un dirigente de su espacio en la vicepresidencia primera del cuerpo. Tampoco pudo ganar un legislador afín en la presidencia del bloque de Fuerza Patria. Y para completar este retroceso, tuvo que dar un puesto en la estratégica Secretaría Administrativa, la oficina desde donde se ejecutan los fondos del cuerpo parlamentario
La presión fue contra el kirchnerismo. Esta situación ya pasó varias veces en el peronismo bonaerense. La Cámpora (más sectores aliados) terminó por imponer al senador Mario Ishii (ex intendente de José C. Paz alejado del gobernador y volcado al cristinismo) como vice primero del Senado, un sitial que está en la línea sucesoria del primer mandatario provincial.
Sergio Berni, ex ministro de Seguridad, distanciado del esquema del gobierno desde hace varios meses, se llevó el manejo del bloque de FP: tiene 24 bancas, mayoría propia (son 46 los senadores en PBA) y manejo de “módulos”, cargos y fondos del erario legislativo.
A propósito de los recursos, en la batalla, el kicillofismo tuvo que aceptar la renuncia del prosecretario Administrativo para darle lugar al ex senador provincial, Gonzalo Soos, un hombre unido al cristinista intendente de Merlo, Gustavo “Tano” Menéndez. Revisará cada documento que firme Roberto Feletti, alfil de Magario y secretario Administrativo desde 2019.