Ante una promesa de unos u$s 3000 millones por parte del Grupo México (GMX), el gobierno de Milei analiza modificar el esquema segmentado de privatización del Belgrano Cargas para permitir que esta empresa pueda quedarse con vías, talleres y trenes.
Las alteraciones en análisis apuntan a dar respuesta a dos condiciones clave para llegar al país que planteó hace 45 días el ceo de la ferroviaria de GMX, Bernardo Ayala, a funcionarios del área de Transporte: un proceso licitatorio que no impida la presentación de una oferta conjunta e integral y la posibilidad de encuadrar los fondos que ingresen al país dentro del Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones (RIGI).
Ambos planteos impactan con el diseño original de privatización realizado por la administración libertaria, que fragmenta la empresa en múltiples unidades de negocio sin un operador integrado.