El final de las vacaciones de verano e inicio de las actividades escolares es un momento de gran cambio tanto para niños, niñas y adolescentes que vuelven a las aulas como para sus familias, que deben retomar una rutina relegada en el verano. Este “olvido” es real, pues está ampliamente estudiado que tres semanas son suficientes para acostumbrarnos a nuevas rutinas y cambiar ciertos hábitos que ahora aparecen muy difíciles de retomar, pero que también requieren pocas semanas de adaptación.
Este reinicio puede transformarse en una situación de estrés si no es previsto y nos sorprende sin algunas acciones de anticipación y planificación necesarias. Finalizar las vacaciones implica retomar actividades mucho más formales y estructuradas que las realizadas durante los períodos de descanso, sin una planificación concreta y dependiendo de las ganas del momento.
Ahora aparece una estructura formal con horarios preestablecidos que siguen un orden determinado por otros, para ayudarnos a cumplir con metas que también son extrínsecas al alumno. Es muy positivo el trabajo de padres y docentes en ayudar a los chicos y chicas a hacer suyas esas metas, transformándolas en intrínsecas, es decir, hacer que surjan del interior de la persona, adquiriendo un significado propio. Este logro posibilitará un reinicio escolar mucho más ordenado y dedicado.
En casa es muy positivo involucrar a los niños, niñas y adolescentes en la preparación de sus útiles, carpetas, caratulas, ropa escolar, etc. Esta preparación puede ser una actividad familiar que se disfrute y debe generar momentos de compartir. La motivación para el regreso a las aulas es mucho más positiva de esta manera, de lo contrario, el retorno escolar se convierte en una carga para el estudiante y también para la familia, una actividad no deseada y dejada para último momento.
Desde la escuela esto también debe ser tenido en cuenta. Es importante generar espacios de reencuentro con compañeros y amigos como también de conocimiento y relación con los nuevos docentes. Las actividades que implican volver a tomar contacto con contenidos escolares son mucho más motivadoras en esta etapa si tienen apoyo en el plano lúdico, en el campo audiovisual, en espacios de diálogo donde se puede poner en valor la experiencia de las vacaciones. Progresivamente, estos elementos se van relacionando con el repaso de contenidos del año anterior y su enganche con lo nuevo a aprender.
En definitiva, el reinicio escolar debe ser un momento natural, positivo para todos los protagonistas del sistema educativo. Esto hace necesario que exista una sinergia entre familias, estudiantes, docentes y gobierno educativo que retroalimente procesos en los que todos los mencionados “aprendemos”.
Algunas pautas
Para los padres
Para los estudiantes