MALESTAR EN LA IGLESIA

La misa en la Basílica de Luján y la reaparición de Cristina Fernández de Kirchner entre curas villeros y alusiones al misticismo, a Jesús y al papa Francisco, generaron un profundo enojo entre los obispos que conforman la conducción de la Iglesia. “No pueden usarnos políticamente en forma tan descarada, es realmente inaceptable que la vicepresidenta quiera sacarle rédito político al atentado del que fue víctima manipulando y dividiendo a la Iglesia”, así se sincera una alta fuente eclesiástica.

 

Los dos gestos del cristinismo que enfurecieron a los integrantes de la Conferencia Episcopal provocaron que su titular, monseñor Oscar Ojea, impartiera la orden de silencio absoluto al resto de sus colegas. Además, estas movidas provocaron roces internos. Según voceros confiables, la mayoría de los obispos lo dejaron solo al titular de la diócesis de de Mercedes-Luján, monseñor Jorge Eduardo Scheinig frente al literal copamiento de la Basílica por parte de dirigentes y militantes K.

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