Con el paso de los días la crisis se empeora y las posibilidades de venta, que eran casi un hecho, hoy se alejan.
Algunos economistas dicen: "La crisis de Garbarino es muy grave. La empresa está en una situación terminal: no pagan los sueldos a sus empleados, crece el cierre de sucursales y la página web prácticamente no funciona, porque la gente no está trabajando", comentan. Lo más grave es que se destruya la marca.
Hay una oferta de compra de un grupo inversor y un segundo interesado, según dicen algunos . Lo que pasa es que "el que se quede con Garbarino está adquiriendo la deuda, que son casi 4 mil millones de pesos" y no se cierra la venta básicamente porque los nuevos propietarios quieren sólo hacerse cargo de ese monto mientras que el actual propietario aparte pide más dinero. Entonces, "no se ponen de acuerdo".