Aquella tarde/noche del 7 de septiembre de 2005 -diecisiete años atrás- sentí que había recibido un golpe sin tener la posibilidad de esquivarlo.
Metáfora mediante, describo cuántas sensaciones movilizadoras me atravesaron cuando el especialista en boxeo de Los Andes (Chango Faria) me comunicó telefónicamente acerca del deceso de Nicolino. De inmediato, en la redacción de Deportes decidimos editar un suplemento de ocho páginas dentro de la edición de nuestro producto periodístico habitual.
Locche, el gran artista del ring, se había transformado en leyenda a sus 66 años.
De niño, recordaba la conmoción que se producía cuando El Intocable combatía. Los pibes lo imitábamos jugando en la cuadra o en los recreos del cole.
Maestro de las fintas y de la defensa contra las cuerdas, el oriundo de Tunuyán marcó una época.
La pluma de Chico Novarro lo inmortalizó en un tango: "...minga de yirar, hoy pelea Locche en el Luna Park".
El "Intocable", si...e inolvidable, también.