Este miércoles 24 de mayo hubiera sido un día de fiesta para Rodrigo Bueno. Y también para toda su familia y amigos: el cantante cordobés hubiera cumplido 50 años, y lo hubiera festejado a lo grande, como le gustaba celebrar todos sus cumpleaños.
Como lo hizo cuando cumplió 27, en aquel ya recordado 2000. Sin saberlo, ese sería el último. Para esa fecha viajó a Miami con su entonces pareja, Alejandra Romero.
Un mes después, el 24 de junio, moriría en un accidente de tránsito.
Sus deseos probablemente hubieran sido los mismos que pedía cada año. “Salud para todos los nenes enfermos en los hospitales y que pare la lluvia, por la gente que tiene casas precarias”, según expresó en varias oportunidades el músico que se caracterizaba por su generosidad y desinterés.
Rodrigo era un verdadero ídolo popular: sus discos eran los más vendidos, había hecho historia al colmar 13 estadios Luna Park haciendo delirar a más de 100 mil personas llevando su música cordobesa a la capital de Buenos Aires.
También recorrió el país al ritmo del cuartero con una gira inolvidable.