En las primeras horas tras su mensaje al país, la ministra está recibiendo fuertes señales de disconformidad desde su propio espacio político, en particular por parte de dirigentes sociales, sindicalistas y referentes mediáticos afines al kirchnerismo, que no dudan en calificar su anuncio como "un ajuste".
Y no sólo se la ha comparado con Guzmán sino también con figuras ligadas a crisis traumáticas, como Domingo Cavallo. En concreto, la lectura que se hizo sobre su alocución fue que se ratificó todo lo que Cristina Kirchner quería evitar: la continuidad, sin cambio alguno, de las metas comprometidas con el FMI, un tarifazo parecido al que pretendía el renunciado ministro y un recorte fiscal que probablemente tendrá a empleados públicos y jubilados como variable de ajuste.
Pero desde el otro lado la reacción está lejos de ser amigable. Es algo que Batakis ya comprobó en el mercado financiero y terminará de ratificar en las próximas horas cuando se concrete la nueva jornada de protesta de las gremiales rurales, que implicará un paro de actividades.