JUBILACIONES Y AUH

El Gobierno de Javier Milei ordenó en abril de 2024, por decreto 274, que los haberes previsionales y la AUH se midieran por la variación de la inflación de dos meses antes, el último dato dado por el Indec al momento de iniciar los pagos, con la convicción de que el plan de estabilización delinearía una trayectoria descendente, de modo que el factor de ajuste siempre resultara mayor que la variación presente del Índice de Precios al Consumidor (IPC).

Esa dinámica entre la inflación y el factor de aumento de las jubilaciones y pensiones se concretó ininterrumpidamente hasta mayo de 2025, cuando el clima de incertidumbre que se provocó en la campaña por las elecciones de octubre determinó un giro en la confianza de los consumidores: el primero se aceleró y el segundo se desfasó negativamente.

A partir de abril de 2026, con la desaceleración de la inflación, los haberes de los jubilados y pensionados y el valor de la AUH volvieron a ubicarse por arriba de la variación presente de los precios: 2,9% vs 2,58%; mayo 3,38% vs estimado 2,1% y junio 2,58% vs 2% previsto por el consenso de los analistas. De ese modo, empezaron a recuperar poder de compra:

Perceptores de la mínima con bono fijo en $70.000 (67,9% del total): mejoraron 0,74% estimado para mayo y 0,94% previsto para junio.

Perceptores sin bono (32,1% del total) y de AUH (4 millones de niños y 2,5 millones de receptores adultos reciben en junio $144.931 por hijo menor de 18 años, en el caso de los discapacitados el valor asciende a $471.914 mensuales): aumentaron 1,25% estimado para mayo y 1,27% previsto para junio

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