PRECIOS JUSTOS

El nuevo pacto de Precios Justos para la carne que lanzó el Gobierno está abierto desde el 17 de febrero. Desde el comienzo diferentes sectores miraron con desconfianza este nuevo intento por congelar el precio de los cortes populares que debían conseguirse en supermercados y carnicerías.

 

De acuerdo a lo dicho por Sergio Massa, los cortes que mantienen su precio hasta el 31 de marzo son: asado ($1035), nalga ($1375), matambre ($1310), vacío ($1351), tapa de asado ($1035), paleta ($1113) y falda ($675). Para llegar a estos precios al consumidor, el Gobierno fabricó un programa con diversos puntos que tiene como fin "promover la producción de carne bovina afectada por la sequía, como también la comercialización bancarizada de las ventas y el acceso a los consumidores a precios accesibles y con un sendero de precios previsibles".

La idea del programa no llega a reflejarse en toda la cadena. Los primeros en notarlo fueron los consumidores. Aunque el acuerdo pretende "aumentar la oferta de los 7 cortes a precios diferenciales con un sendero de precios previsible", cuesta tenerlos. En muchas carnicerías -incluyendo las que están dentro de supermercados independientes- ni siquiera adoptaron el programa, mientras que en los supermercados los cortes que se ofrecen son de baja calidad. 

También se suma un segundo beneficio que entra en vigencia el miércoles 1 de marzo. Se trata del reintegro del 10% del total de la compra. De acuerdo a lo previsto por el Gobierno, el mismo tendrá un tope de $2.000 por mes calendario y se reintegrará en 48 horas.

La Secretaría de Comercio desplegó un operativo de inspección simultáneo en supermercados de cinco localidades de la Provincia de Buenos Aires a fin de ver el cumplimiento del programa de Precios Justos para la carne.

El megaoperativo notó lo que los consumidores vieron desde el primer día: la falta de stock. Ninguno de los cinco establecimientos contaba con oferta de los siete cortes de carne previstos en el programa. A eso se sumó que se hallaron productos vencidos y con packaging defectuoso en Morón, donde personal de Bromatología labró un acta por incumplimiento de la ordenanza 10024/07.

Bromatología también debió intervenir en Lomas de Zamora, a donde se ubicaron condiciones de higiene deficientes en una cámara frigorífica, aparte de mercadería vencida y contaminación cruzada de alimentos. Esto terminó en la clausura del local.

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