LA CÁMPORA

Un temblor sacude a Enarsa, la empresa de energía creada por el kirchnerismo y controlada por La Cámpora que iba a ocupar la construcción del gasoducto Néstor Kirchner para extraer gas de Vaca Muerta. La renuncia de Antonio Pronsato, un funcionario que fue crucial en la gestión de Julio De Vido y ahora estaba al frente de la unidad ejecutora del proyecto, volvió a provocar tensión entre el kirchnerismo y el gobierno de Alberto Fernández. 

 

El funcionario, que en teoría trabajaba en la órbita del secretario de Energía, Darío Martínez, dejó su puesto de manera indeclinable ante la falta de resultados para garantizar el avance del gasoducto expresado por el gobierno nacional. Se habría ido peleado con Agustín Gerez, titular de Enarsa. Antes la empresa pública Energía Argentina (Enrasa) y el Banco de Inversión y Comercio Exterior (BICE) habían firmado el contrato para la conformación del fideicomiso de administración y financiero del Fondo de Desarrollo Gasífero Argentino (Fondesgas), que administrará los bienes que se utilizarían para la construcción del gasoducto Néstor Kirchner en Vaca Muerta.

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