Creo que conté todas las historias inventadas que pude y la historia cierta de nuestra familia hasta donde pude...a mis hijos cuando eran niños, allá en la casa atalaya de la calle Chacabuco, donde el amanecer y el atardecer, se podian ver desde el mismo lugar.
Una vez, también les conté, cada uno de mis sueños, con detalle y precisión, era un lista breve, que los incluía en casi todos.
Inmediatamente mis hijos, quisieron ayudar a que los cumpliera, con sus ideas de niños, maravillosas y divertidas, que anoté en el cuaderno de mi alma.
Así hace el amor, con los sueños de aquellos que uno ama, intenta ayudar a que se cumplan.
Que tengan ahora que son hombres sus propios sueños, que hereden las ganas de soñar, es uno de aquellos sueños, que les conté cuando eran niños, que se cumple, cada vez que ellos, me cuentan los suyos....es que así hace el amor... a veces nos pone a ver el amanecer y el atardecer desde un mismo lugar.