PARO GENERAL

La relación entre el Gobierno y la CGT es mala, pero no tanto como para que se cierre el quinto paro general contra Javier Milei. El último se hizo el 19 de febrero pasado y el plan de lucha que la cúpula cegetista hace con las dos CTA desde el 22 de julio no contempló ninguna huelga e incluyó hasta ahora 4 movilizaciones con participación testimonial, a las que ahora se sumó otra concentración el jueves próximo en defensa de la industria y un acompañamiento a la Marcha Federal Universitaria que se hará el 15 de este mes.

+ En la cabeza de los jefes cegetistas se despliega un tablero lleno de problemas y complicaciones. Los referentes del sector dialoguista siguen aclarando en privado que “aún no hay clima social” para impulsar una nueva paralización total de actividades. Saben que aumenta el malestar por el deterioro de algunos índices económicos y laborales, pero no están seguros de que eso garantice el éxito de otro paro general: sus bases son renuentes a que les descuenten un día de trabajo o a perder el presentismo y, obviamente, muchos temen que la unión a una huelga los lleve al despido.

+ Además, un acatamiento dispar al paro general también dejará al sindicalismo en una ubicación de debilidad ante el PJ en un momento clave: está en juego la interna del peronismo en la que se definirán la candidatura presidencial y las listas legislativas para 2027, donde la CGT espera tener por fin un papel protagónico.

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