El juicio contra Nicolás Gil Pereg tuvo su veredicto final, cuando un jurado popular integrado por 12 ciudadanos comunicó sus conclusiones en una sala del Polo Judicial de la Ciudad de Mendoza. Y la medida representó un duro golpe para las esperanzas del acusado, porque implicó aplicarle el máximo golpe del Código Penal: prisión perpetua.
Concluidos los alegatos de cierre y escuchadas las últimas palabras del israelí, se pasó a la deliberación, que fue más breve que lo que algunos anticipaban. Un representante del tribunal infirmó que se había resuelto declarar al imputado culpable respecto al homicidio agravado por el vínculo de su madre y culpable respecto al homicidio agravado por el uso de arma de fuego de su tía.