Aún persiste la sucesión de emociones intensas producidas durante el Homenaje a Carlos Levy, realizado este jueves en el "Salón de los pasos perdidos" en la Legislatura provincial.
A casi tres meses de su muerte, el Gordo se merecía un reconocimiento por tanto aporte a la cultura desarrollada en Mendoza pero también durante su etapa en Buenos Aires. Poetazo -si los hay- su pluma concentra una visión aguda de lo cotidiano, con la esperanza y la soledad como temas recurrentemente expresados con maestría. Además, sin ser un conocedor profundo del fútbol, era simpatizante de Atlanta y se había hecho profundamente maradoneano: "Ahora está organizando el Mundial de picados en los potreros más pobres, junto a los desposeídos" - me escribió cuando supo de la muerte de Diego-.
Tuve el honor de participar en la mesa de expositores junto a Raúl Morcos, Oscar D'Angelo y Luis Villalba.
Con la organización y gestión de Cecilia Juri y Pupi Agüero, el acto transcurrió en una argamasa de emotividad, razonamiento y conexión entre la asistencia.
No descanses en paz, Gordito: a seguir creando joyitas literarias allí donde estés.