El Gobierno nacional estiró aumentos en los impuestos a los Combustibles Líquidos (ICL) y al Dióxido de Carbono (IDC) para eludir el impacto en la inflación. De esta manera, según Boletín Oficial, los gravámenes que debían ser elevados a partir del 28 de febrero permanecerán sin modificaciones hasta el 1° de junio.
"Tratándose de impuestos al consumo, y dado que la demanda de los combustibles líquidos es altamente inelástica, las variaciones en los impuestos se trasladan en forma prácticamente directa a los precios finales de los combustibles", aclaró mediante el Decreto 98/2022 publicado. Estos dos tributos tienen un impacto directo en el plñño final de la nafta y el gasoil en surtidores y deben incrementarse trimestralmente de acuerdo al Índice de Precios al Consumidor medido por INDEC.