LA UNIÓN HACE LA FUERZA

Sergio Massa quiere llegar lo más fuerte posible a la mesa política del Frente de Todos que cito el presidente Alberto Fernández. Hace llamados a intendentes, habla con gobernadores en privado chequeando presencias y mantiene el vínculo intacto con parte de la CGT. El desafío está en su premisa básica de intentar persuadirlos de que para que funcione su plan económico, hace falta un techo máximo de 60% de paritarias en lo que él bautizó "salarios justos". No existe una inflación de 60% con paritarias libres, él y los gremios lo saben.

 

Massa necesita una pata obrera fuerte por que ya sabe que no tendrá el esquema de poder de la familia Moyano, hoy unida esencialmente detrás de Alberto Fernández. "El Negro va a jugar con nosotros, eso no está en discusión", dice el presidente en privado. No tiene dudas de la lealtad del líder camionero a su anhelo reeleccionario. El tigrense necesita una serie de condiciones básicas, y el movimiento obrero de la CGT tiene que darle el visto bueno a su programa de precios justos y la inflación concreta que sostiene hace seis meses y que prorrogará hasta el fin del mandato. 

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